Rotos

A veces pienso que los que nos dedicamos a crear tenemos algo roto por dentro. Si se nos agita, suena. Suena a que algo no ha encajado ahí dentro, y al final las rajas se notan por fuera. Había escrito que no ha encajado como debería. Pero, ¿por qué debería? ¿Quién dice qué es lo que debería?

A veces pienso que si no tenemos algo roto, estamos deseando romperlo. Porque cuánto más rotos, más creamos. Y cuanto más creamos, más vivos nos creemos.

A veces pienso que sería maravilloso saber cómo volver a unir los trozos. Porque están ahí, y sabemos qué trozos son. Pero no sabemos, al menos yo no, cómo volver a juntarlos.

A veces pienso, cada vez más, si el rollo este de la abstracción no nos estará haciendo mella y es una especie de profecía autocumplida: cuanto más pensamos en ello, más nos rompemos. Y más hablamos de ello.

Así que me acabo de autoimponer una nueva regla, de aplicación inmediata. Si al escribir hasta yo siento que me paso de profundo, es momento de cerrar el editor.

Sergio Moratilla